La pregunta del millón: ¿por qué falta el combustible?

Las manifestaciones de transportistas tienen como telón de fondo la faltante de gasoil y la exigencia hacia el gobierno nacional para que tomen cartas en el asunto. Desde las cámaras empresariales de los surtidores detallan que si bien hay poca muñeca del Estado, el problema es más complejo

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La escasez de gasoil recrudece en las regiones norte y litoral y diferentes patronales de transportistas están cortando tramos de ruta tanto en los accesos a Rosario como en otras zonas del país. Los motivos de este déficit son explicados se diferentes formas: desde la demanda interna de combustibles hasta la dificultad de poder importar energía debido al crecimiento de los precios internacionales.

Los elementos que componen esta tormenta perfecta son diversos y desnudan la propia complejidad del sistema energético argentino: la demanda en alza, la baja en la producción total de petróleo a nivel local, la restricción externa por la falta de divisas y el incremento de los precios debido al conflicto ruso-ucraniano, conjunto al cual se le sumó la alta exigencia de combustible debido a la temporada de cosecha y a la baja producción de crudos pesados necesarios para generar gasoil, generando un escenario faltante de gasoil en cuatro de cada cinco provincias.

La Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), la cámara de los autopartistas, calculó un total cercano a los 15 millones de vehículos en circulación en el país. El 70% de esas unidades usan nafta, mientras que el 19,4% utiliza gasoil.

“Esto viene de octubre del año pasado cuando en Rosario se empezó a vislumbrar a las cuales las petroleras no les estaban mandando el combustible que solicitaban” adelantó Sebastián Estévez, presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio, Garages y Afines de Rosario (CESGAR). “A medida que fue pasando el tiempo esto se fue agravando, hasta que a marzo, abril de este año ya directamente las petroleras empezaron a entregar con cupos”. Es decir, vendían una determinada cantidad de litros de combustible a cada estación de servicio, y el surtidor no llega a saciar la demanda exigida, cuenta Estevez: “Por eso se produce el desabastecimiento”.

Quiero y no tengo

El elemento de la demanda insatisfecha se puede analizar desde ambas perspectivas: la baja en la oferta y la suba en la demanda tanto por el componente estacional (la cosecha de soja entre marzo y mayo, y la mayor compra por parte de las distribuidoras de la energía para poder abastecerse en época invernal) como por el aluvión de compradores de gasoil oriundos de países limítrofes que buscaban combustible más barato.

Según un informe de la consultora Politikón, compuesto con datos de la Secretaría de Energía de la Nación, varias provincias fronterizas del norte lideraron el crecimiento de venta de combustibles en el primer cuatrimestre del año, siendo Formosa (con el 57% de incremento) la que encabeza el ranking, seguida por Corrientes (37,5%) y Misiones (36,8%).

El último informe del Instituto Argentino de la Energía “General Mosconi” señala que en abril de 2022 las ventas de naftas y gasoil aumentaron 19,9% y 20,6% interanual, respectivamente. Según el documento, durante los últimos 12 meses, las ventas de gasoil fueron 16,2% mayores respecto a igual periodo anterior, mientras que las ventas de nafta aumentaron un 28,2%. Sin embargo, la producción de gasoil y naftas, en el mismo periodo, aumentó por debajo de la demanda: 7,4% y 18,4%. Es decir, las demandas aumentaron casi el doble que la producción local.

Otra causa de la faltante en los surtidores tiene que ver con los cambios en la conducta de consumo de los mayoristas: los choferes buscan precios más bajos en los surtidores, por lo cual cargan combustible en las estaciones en vez de abastecerse en los canales mayoristas. Otro elemento que se suma a la faltante.

“A eso hay que sumarle que la gente del campo, los camioneros que se abastecían del mercado mayorista, al estar más caro el mercado mayorista que lo que se podía obtener en la estación de servicio esta gente se ha volcado a los surtidores, generando una mayor demanda” reflexionó el empresario.

“El problema del desabastecimiento se está dando sobre todo por el tema del gasoil. En Argentina se consumen 1.200.000 metros cúbicos (m3) por mes, que son 1.200 millones de litros. 800 mil millones m3 de ese gasoil son de producción nacional, sobre todo de Vaca Muerta”, dijo el titular de CESGAR. “El problema son los 400 mil millones m3 restantes que el país tiene que importar y que por distintas cuestiones no lo está haciendo en tiempo y forma”.

Se paga en dólares

El gobierno aumentó en un 50% la importación de combustibles, al mismo tiempo que YPF y varias petroleras privadas compraron al menos ocho barcos de gasoil para afrontar el faltante, llegando a contabilizar tres buques comprometidos antes de que termine el mes de junio. Y ya hay otros cuatro buques comprometidos para julio. En total, agregando los barcos comprados por los privados, suman 14 las naves cisterna que traerán combustible a la Argentina.

Por su parte, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) licitó para julio la compra de cinco cargamentos de gasoil de 50.000 metros cúbicos cada uno, cuyo destino será el refuerzo de la provisión de combustible para las centrales termoeléctricas. Previo a esto, la empresa ya había llevado adelante las acciones para comprar ocho buques de gasoil importándolo a la Argentina.

Según los registros del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), las importaciones subieron un 23,6% en su valor nominal, mientras que la compra del índice que más ascendió fue la compra de combustibles y lubricantes, que le significó una erogación de 1.601 millones de dólares en mayo y se proyectan otros 2.000 millones en junio. Las compras por productos elaborados presentaron una suba de 115,5% en los precios y del 51,3% en las cantidades, lo cual contribuyó directamente a impulsar el valor de las importaciones a valores récords.

En este período se destacaron aumentos en las compras de gas natural licuado (580 millones de dólares); gasóleo (152 millones de dólares); fosfato monoamónico, incluso mezclado con fosfato diamónico (123 millones de dólares); gas natural en estado gaseoso (121 millones de dólares); y fueloil (82 millones de dólares), entre otras subas.

 

Fuente: elciudadanoweb.com

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