Puja entre productoras de petróleo y refinadoras no integradas
Las refinerías dicen que los precios en surtidores no alcanzan a cubrir el costo comprando el petróleo “criollo” a US$45
Consideran que existe un atraso en los precios de surtidor del orden del 15%, y advierten que encuentran en una «situación crítica de abastecimiento de crudo». Según señalan, los precios actuales de surtidor no alcanzan para cubrir los costos de adquirir el barril criollo, de US$45.
Desde las refinerías independientes reclaman que el precio sostén baje a 40 dólares o se autoricen aumentos en el precio de los combustibles. Sostienen que trabajan a pérdida, cuando las productoras venden el crudo al mercado externo a un menor precio. Provincias y productoras defienden el actual precio del crudo.
Las refinerías aseguran que por la devaluación y la inflación están trabajando a pérdida y por eso reclaman una reducción en el precio sostén del petróleo
La única refinería que hizo pública la necesidad de ajustar los precios fue YPF, que tiene aproximadamente el 55% del mercado de combustibles. El CEO Sergio Affronti lo afirmó en una conferencia ante inversores, pero dijo que están analizando el impacto que tiene aplicar un aumento en el resto de la economía. Unos días antes, el presidente de la empresa, Guillermo Nielsen, dijo que los precios tienen «un atraso significativo» y advirtió: «Peor que la nafta cara es que no haya nafta».
YPF y Axion -la refinería de Pan American Energy (PAE)- cuentan con su propia producción de petróleo, lo que ayuda a paliar un poco la situación. Pero en el caso de las refinerías no integradas como Raízen (Shell) y Trafigura (Puma Energy) la situación es más crítica porque deben comprarle petróleo a los productores.
La contraposición de intereses entre los dos sectores de la industria hidrocarburífera, llevó a que ya se reclame una baja en el precio sostén del barril criollo como alternativa al aumento en el precio de los combustibles.
El planteo de bajar el precio del barril criollo de los actuales 45 dólares a unos 40 ó 41 dólares es impulsado por las refinerías no integradas, y si bien todavía no fue presentado al gobierno, mencionan además de todos los argumentos mencionados, la suba del precio internacional del Brent.
La medida se sustenta en que el Decreto de Necesidad y Urgencia 488/20 que instauró el barril criollo, prevé que se realicen revisiones trimestrales, y precisamente el primer plazo para esa revisión comienza hoy.
Según dicen las refinadoras, las empresas petroleras están priorizando el mercado de exportación, luego de que el precio internacional del Brent -la cotización que se toma de referencia en el mercado local- se recuperara en torno de US$45 y tras la reducción de retenciones, que se aplicó con el decreto del barril criollo. De hecho, el precio de paridad de exportación está en torno a los US$40 y US$41, menor a los US$45 que debe pagar el mercado local.
«Los productores exportan mucho crudo que en realidad se necesita en el mercado interno. Eso va en contra de la ley de hidrocarburos, que establece como prioridad abastecer el mercado interno y genera un serio riesgo de frenar a corto plazo la producción en refinerías, por falta de petróleo para procesar», explicaron en una de las empresas del sector.
Los precios en surtidor están atrasados 15% si se compara con el valor de paridad de importación y 10% en comparación con el de paridad de exportación
Las productoras, por su parte, comentan que todas las exportaciones que se hicieron fueron con los permisos concedidos por la Secretaría de Energía. «No hay ningún motivo para que se frenen las exportaciones de crudo liviano que están siendo fundamentales para dinamizar el sector y sostener niveles de actividad en un momento complejo por la pandemia global», indicó una de ellas.
Sin embargo, esto generó una paradoja: que las refinerías soliciten permiso para importar petróleo para evitar el desabastecimiento. Trafigura ya pidió a la Secretaría de Energía autorización para importar nafta y gasoil, aunque todavía no fue aceptado. La situación, dicen, es complicada para septiembre, sobre todo para el abastecimiento de asfaltos y barcos.
Luego de casi nueve meses, la devaluación acumulada es de 18,2%, mientras que la inflación es de 17,6%. En abril, además, el Gobierno aumentó 30% el impuesto a los combustibles, que no se trasladó al surtidor, lo que hubiera significado un incremento del 5% en el precio de la nafta y el gasoil.


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