Vaca Muerta tiene su primera refinería exclusiva

El Complejo Industrial de Plaza Huincul se prepara para ser el único del país en elaborar sus combustibles exclusivamente con crudo no convencional.

El petróleo que se extrae de Vaca Muerta ya potencia los motores de los automóviles del país, pero es en el Complejo Industrial de Plaza Huincul de YPF donde en estos días definen las reformas para que en sólo dos años elabore sus combustibles con un 100% de shale oil.

La refinería, como se la conoce en la zona, forma parte de la identidad de Plaza Huincul dado que no sólo se ubica a contados pasos del Pozo 1, que marcó el origen de la industria hidrocarburífera en Neuquén, sino que tiene la particularidad de que el 70% de sus 208 empleados son nacidos y criados en la cuna del petróleo neuquino.

Miguel Ángel Assad, uno de los pocos recién llegados y arribó al complejo industrial como su gerente con el objetivo de convertirlo en la primera refinería del país en elaborar sus combustibles exclusivamente con el crudo que se extrae de Vaca Muerta.

En 2012, con el inicio del desarrollo de Loma Campana, la refinería comenzó a recibir shale oil. En ese año un 5% de su canasta de crudo provenía de Vaca Muerta. Para el 2015 un tercio del petróleo que recibía era no convencional y en la actualidad alcanza al 54% de los 4.100 metros cúbicos que se procesan por día.

La refinería se abastece por tres oleoductos que llenan los enormes tanques de aprovisionamiento que poseen en conjunto una capacidad de 40.000 metros cúbicos.

Uno de los oleoductos trae a la planta la producción de Al norte de la Dorsal y el Octógono Fiscal, otro recorre una mayor distancia pues trae el crudo desde Sierra Barrosa. El tercero es el ramal Centenario que colecta el crudo de buena parte de Vaca Muerta y que en la actualidad deja una mezcla en la que el 73% es shale.

El complejo comenzó a funcionar en 1976 con una capacidad de procesamiento de 3.900 metros cúbicos por día. En el 2000 fue reformado y elevó su capacidad de producción a los actuales 4.100 metros cúbicos diarios. Desde entonces la planta realiza una parada de un mes cada cinco años, en las que actualizan sus instalaciones a las cambiantes condiciones del crudo.

La última parada fue en 2016 y permitió instrumentar varios cambios para procesar el crudo no convencional. Pero es la próxima parada para revamping, en 2021, la que más desafíos presentará pues implica acondicionar todas las instalaciones para procesar sólo crudo de Vaca Muerta.

“Lo que iba a traer el no convencional era la gran duda y en eso nosotros terminamos siendo el laboratorio de YPF”, asegura Assad. Y detalla que el shale oil “es un crudo dulce y liviano, con un grado API alto y bajo en azufre por lo que la mezcla con el convencional es positiva”.

Esos puntos a favor del shale provienen del bajo contenido de azufre que posee, que permite elaborar una mayor cantidad de destilados medios y livianos. “Con el shale podemos producir más naftas pero también trae desafíos porque la torre trabaja más exigida”, detalla Assad.

La planificación de la reforma del 2021 se cerrará a mitad de este año y es para entonces cuando los especialistas deben definir cómo enfrentarán desafíos: La mayor acumulación de parafina y sólidos que genera; y la necesidad de que los seis quemadores aporten más energía para su procesamiento.

En el caso de la parafina y los sólidos ya hay un plan en marcha. Desde el complejo industrial se optó por utilizar para el almacenamiento sólo tres de los cuatro tanques que poseen, para mantener siempre uno en proceso de limpieza.

Cómo funciona

Dentro de la planta el trabajo sigue siendo el mismo. El crudo se procesa a 350 grados, los gases que se elevan al topping se usan para el consumo interno del complejo y en el platforming se destilan naftas súper y premium mejorándose el ron para las medidas que deben tener cada una.

Desde esta refinería también se produce gasoil con tres especificaciones diferentes: el común de grado 2, el gasoil para industria y el gasoil zona fría que es el que permite que los motores funcionen en ambientes bajo cero.

Desde Plaza Huincul se produce además Jet A 1, que es el combustible que utilizan los aviones y que se comercializa a cinco aeroplantas de buena parte del país.

Las 59.000 toneladas que por mes se despachan de combustibles livianos llegan a 158 estaciones de servicio que cubren las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa, parte de Chubut y el sur de la provincia de Buenos Aires. El único producto que no se elabora en este complejo es el gasoil de tipo premium.

El oleoducto Centenario, que lleva a la planta el crudo de Vaca Muerta, tiene dos líneas, pues la segunda recorre más de dos mil kilómetros para llevar hasta la destilería de YPF en La Plata los condensados que se acumulan en el fondo de la torre de producción.

Esos condensados son nuevamente procesados en La Plata para obtener otros derivados que el Complejo Industrial de Plaza Huincul no tiene la capacidad de producir.

“A medida que ha ido creciendo el porcentaje de shale que se procesa, cada vez son menos los condensados que se generan”, detalló Assad.

Mientras el movimiento en el complejo no cesa, pues diariamente parten de él 110 camiones cargados de combustibles, en el extremo este del enorme predio de 120 hectáreas el verde le gana terreno a la estepa patagónica.

El bosque que allí se desarrolla forma parte de un proyecto ambiental integral que comienza con la reutilización del agua para regar no sólo los viejos pinos sino también las 250 especies que se plantaron el año pasado. Y que se complementa con la reciente incorporación de una nueva antorcha para la planta de metanol que permitió reducir considerablemente el impacto sonoro.

A mitad de año se sellará el programa de renovación que se aplicará a las instalaciones en la próxima parada de planta, en el 2021.

 

Fuente: rionegro.com

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