Hidrocarburos: terremoto electoral con efecto en Vaca Muerta

El Gobierno anunció que este miércoles presentará la ley de incentivos a las inversiones petroleras. El golpe en las urnas podría dificultar su tratamiento.

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El terremoto de las PASO también movió los cimientos en Vaca Muerta. El sábado por la noche, el secretario de Energía, Darío Martínez, adelantó que el proyecto de ley para incentivar las inversiones en hidrocarburos se presentaría este miércoles en el Congreso. Luego vino el impacto de las urnas que golpeó al Gobierno. Con este clima electoral, cualquier iniciativa que deba pasar por el parlamento probablemente deba esperar hasta diciembre de este año, con la nueva conformación de ambas cámaras del Congreso, para su tratamiento definitivo. Al igual que el Presupuesto 2022 y el acuerdo con el FMI.

El cimbronazo también se hizo sentir en las acciones bursátiles de las empresas que cotizan en Bolsa. La conducción de YPF festejó en las últimas horas que sus papeles subieran en Wall Street. ¿Los inversores premian a la empresa o es parte de la apuesta del establishment en contra del Gobierno? A mayor inestabilidad económica y política, la timba financiera siempre sale ganando.

El mercado, esa entelequia que esconde a quienes en verdad ostentan la propiedad del capital detrás de una pantalla, celebra la derrota temporal del Frente de Todos. Las acciones de las empresas locales empezaron a subir tras la victoria del radicalismo en los comicios provinciales de Corrientes.

En este contexto de suma incertidumbre, este miércoles está previsto que se presente la nueva ley de inversiones en la Casa Rosada. Hasta ahora, las provincias petroleras de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (OFEPHI) no tuvieron más que un acceso parcial a sus lineamientos, comunicados informalmente por Ariel Kogan, asesor presidencial y mano derecha de Martínez. De hecho, hasta hace algunas horas, el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, insistía en desconocer la iniciativa.

Las principales operadoras del país, a excepción de YPF, sostienen que no vieron el proyecto completo. Sin embargo, hacen sus apuestas. Vaca Muerta tiene recursos de gas para los próximos 100 años. El tema de fondo es que las compañías interpretan que la “ventana” de tiempo para ordeñar la vaca es mucho más corta de lo imaginado.

Según Manuel Peinado Lorca, catedrático de la Universidad de Alcalá y autor del libro Fracking, vaya timo, pudo comprobarse a lo largo de los años que en toda la industria petrolera las curvas de ascenso de la producción son seguidas por un breve amesetamiento y, luego, por una caída igual de pronunciada, algo conocido como el “efecto campana”. En el caso de los recursos no convencionales, ese ascenso y caída es mucho más veloz. De acuerdo a su análisis, la principal y única sostenibilidad para la explotación de los no convencionales “radica en la burbuja financiera que los sostiene.”

Es decir, se necesita mucha plata para mantener la producción (los incentivos del Plan Gas, por ejemplo, que no son otra cosa que subsidios), mientras que habría que acelerar los procesos de extracción para que resultaran rentables. Ese plazo perentorio también está dado por la transición energética. Hay quienes hablan de 10 años. En otros casos, de cinco.

“Es difícil determinar un plazo exacto, pero es cierto que no hay tiempo para perder. La transición energética ya empezó y se está acelerando”, indicó a Letra P el presidente de Shell Argentina, Sean Rooney.

“El desarrollo de Vaca Muerta ofrece un potencial enorme, pero dependerá de qué hacemos con esa realidad para saber si será un mercado de gran escala con una inserción exportadora relevante a nivel internacional o un proyecto para abastecimiento local con algunas exportaciones ocasionales”, agregó el ejecutivo de la angloholandesa, que actualmente produce 15.000 barriles diarios de crudo en Vaca Muerta.

Otras voces de la industria piensan lo mismo. El verdadero potencial de la formación neuquina estaría dado por la posibilidad de colocar en el mundo Gas Natural Licuado (GNL). Para eso, se necesitan 20.000 millones de dólares de inversiones anuales.

“Tenemos que resolver el paradigma: exportamos los excesos de producción o producimos para exportar. No somos los únicos que la estamos viendo, ya hay otros países que están construyendo sus plantas de GNL. El gas jugará un papel fundamental en la transición energética. Si no nos apuramos en la reconversión de Vaca Muerta, otros países nos van a ganar. Es una ventana chica”, afirma otra operadora que tiene un pie en las cuencas convencionales y otro en el shale gas de Neuquén.

La apuesta de la industria es exportar cada vez más, incluso con el sacrificio del abastecimiento interno. “No le tengamos miedo a importar un par de meses al año”, sostiene una de las operadoras de capitales extranjeros y locales que opera en el país.

El objetivo de las petroleras es que se pueda exportar todo el año, sin cupos. Algo muy diferente a lo que se conoce hasta ahora de la ley de incentivos a la inversión que se presentaría esta semana, donde las exportaciones en firme estarían garantizadas siempre y cuando superen una línea base de producción para consumo local.

La ventana de oportunidad para el sector energético, en vista de la transición a una economía sin emisión de carbono, no es solo una cuestión de los hidrocarburos. Tal como lo señaló Letra P, la carrera por el litio también reclama celeridad de inversiones.

Martínez sostuvo que a la presentación de la nueva norma serán convocados todos los sectores que aportaron ideas a la ley. Sin embargo, en esos mismos ámbitos reconocen que el proyecto fue elaborado exclusivamente en Energía e YPF sin mucha participación del resto de la cadena de valor.

 

Fuente: letrap.com.ar

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