Acerca del proyecto de ley que obligaría a anunciar tres días antes los aumentos de precios de los combustibles
La autora es la diputada bonaerense Ayelén Rasquetti. Las estaciones de servicio deberían publicitar esas modificaciones en cartelería visible.
El 5 de septiembre pasado, publicamos un artículo titulado “¿Debería re establecerse el sistema “Precios en Surtidor” de la Secretaría de Energía?” en el mismo hacíamos referencia a la derogación de la Resolución 314/2016, que creó el “Sistema en línea de información sobre precios de combustibles en surtidor”.
En el artículo de El Estacionero, expresábamos que si bien es verdad que este sistema conllevaba una tarea adicional a las estaciones de servicio, no es menos cierto que le permitía al estacionero tener un pantallazo general de los precios en todo el país a fin de interpretar las tendencias y tomar las decisiones comerciales más acertadas, por lo que creemos que la norma, con las adaptaciones que sean necesarias, debería ponerse nuevamente en vigencia.
En estos días, la Legislatura bonaerense comenzó a tratar un proyecto de ley que, según sus considerandos, apunta a transparentar la formación y comunicación de los precios de los combustibles en la provincia. La iniciativa propone que las empresas productoras y expendedoras estén obligadas a informar con al menos 72 horas de anticipación cualquier modificación en los valores de venta de naftas, gasoil y gas natural comprimido.
A su vez, las estaciones de servicio deberían publicitar esas modificaciones en cartelería visible al público, en surtidores y en sus canales digitales oficiales con un plazo no menor a 48 horas antes de que entren en vigencia, estando previstas para el caso de incumplimiento, multas equivalentes a entre 100 y 500 litros de nafta, además de la clausura preventiva si repiten incumplimientos.
Debemos decir que hay una gran diferencia entre tener acceso a los nuevos precios una vez aplicados los mismos, y lo que propone el proyecto en cuestión, es decir anunciar y publicitar el incremento que se producirá tres días después. Todos conocemos el estrépito que se produce cuando se hace público un aumento de precios inminente: largas colas en las estaciones de servicio, con prolongadas demoras para cargar combustible, aún a quienes realmente lo necesitan, con la posibilidad concreta de generar desabastecimiento en las bocas de expendio, con la consiguiente incomodidad para automovilistas, y fuerte quebranto para los estacioneros.
Creemos que esto sería perjudicial para todas las partes involucradas y no debería aprobarse. No obstante insistimos en la necesidad de contar con información sobre las variaciones de precios, inmediatamente después de producidas, en el sistema “Precios en Surtidor”.


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