La incidencia sería de entre el 1% y el 1,5% sobre el precio de venta al público de nafta y gasoil, pero podría agregarse algún incremento en el precio neto de los productos.
Luego de un día de noticias contradictorias que ubicaban el incremento de los combustibles del 1º de junio, entre el 8% y el 20%, el gobierno nacional emitió un decreto (466/2024), no muy claro en su texto, que fija el incremento en pesos que tendrá el ICL y el IDC.
La incidencia en los valores de venta al público sería de entre el 1% y el 1,5%. Sin embargo, cabe la posibilidad de que las petroleras incorporen también un incremento del precio neto de los productos, en función de los aumentos de precio de los biocombustibles y la devaluación mensual del 2% del peso. Con el objetivo de no revertir la desaceleración de la inflación, el Gobierno no permitiría más que ese tope y finalmente sería de hasta 2%.

Sin embargo el petróleo cayó de u$s 89,94 en abril a los actuales u$s 82,13, con lo cual las empresas no trasladarían en total más del 2% o 3,5% al precio final de los combustibles a partir del sábado.
Recordemos que el ajuste en función de la inflación del cuarto trimestre del 2023, debía aplicarse el primero de mayo, pero el gobierno lo prorrogó hasta el primero de junio. La incidencia del incremento es importante, ya que refleja el Indice de Precios al Consumidor de los meses de Octubre (8.3%), Noviembre (12,8%) y Diciembre (25,5%).
También debía aplicarse el ajuste según la inflación del primer trimestre del 2024.
El Decreto 466/2024 publicado en el Boletín Oficial, explicó que esta medida tiene el fin de estimular el crecimiento de la economía, garantizando un sendero fiscal sostenible; sin embargo libera a partir de julio próximo a trasladar el total de la inflación correspondiente a los primeros tres meses del 2024. “Resulta razonable diferir parcialmente los efectos de los incrementos que resultarían aplicables a partir del 1° de junio de 2024”, expresa la normativa.


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