Secretaría de Energía: “no tenemos informes de faltantes” – Petroleras: “no hay cupos”.
Ante consultas de la periodista Gabriela Origlia del diario la Nación, estas fueron las respuestas de los actores involucrados en el problema del desabastecimiento de combustibles, que afecta a las estaciones de servicio de todo el país.
El precio en el segmento mayorista es más alto que en el minorista, congelado desde mayo; la demanda de nafta y gasoil creció en el último año por encima de la producción de crudo.
Pocos días antes de las fiestas de fin de año y del inicio de la temporada de vacaciones, los dueños de estaciones de servicio reunidos en cuatro cámaras advirtieron que el abastecimiento de combustibles está “en riesgo” por un combo de factores, entre los que destacan el congelamiento de precios (desde mayo no hay aumentos) y la menor producción de crudo que no llega a cubrir toda la demanda. La escasez de combustibles ya se nota en el interior del país y según los estacioneros, como viene profundizándose, “amenaza con golpear a Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y los principales centros turísticos de la Argentina”.
El alerta lo plantearon, a través de un comunicado, la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (Cecha), la Federación de Empresarios de Combustibles de la Argentina (Fecra), la Cámara de Expendedores de GNC (CEGNC) y la Asociación de Estaciones de Servicio (AES). Las entidades vienen pidiendo reuniones, sin éxito hasta el momento, con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y con el Secretario de Energía, Darío Martínez. LA NACION intentó tener una opinión de ambos funcionarios. “No tenemos información de faltantes”, respondió esta noche un vocero de Energía. De parte de Kulfas no hubo respuesta.
Aunque el mercado de los combustibles no está regulado por el Estado -como sí pasa con el de la electricidad y el del gas-, la decisión de la petrolera estatal YPF de no tocar sus precios en surtidor pese a la suba del crudo Brent y a la inflación, las otras compañías siguen ese mismo ritmo (la estatal en general, tiene valores más bajos) porque no tienen margen, según reconocen, para vender más caro por la alta participación de mercado de YPF.
En este contexto, se da una situación que no es inédita, pero sí es extraordinaria: los precios mayoristas (a los que compran el agro, las grandes industrias y las estaciones de servicio blancas) aumentan y son más altos que los minoristas. Por eso, hay clientes de ese segmento que se vuelcan al minorista. Para esa mayor demanda, no hay combustible disponible.
LA NACION consultó a YPF, Axion y Raízen (la empresa que produce la marca Shell). Voceros de las tres petroleras coincidieron en que están trabajando con total “normalidad”, en que no hay problemas de abastecimiento y descartaron la existencia de “cupos” para entregar combustible. Los estacioneros enfatizan que no les están vendiendo los volúmenes que requieren, sino que solo les despachan un promedio de sus ventas de 2019, año previo a la pandemia.
“Tanto el congelamiento de precios como el incremento de los costos ha motivado que algunos proveedores mayoristas están regulando las entregas por medio de cupos o precios diferenciales que son imposibles de asumir”, enumera el comunicado de las cuatro cámaras.
El litro de combustibles en el mercado mayorista cuesta, en promedio, unos $15 más que en el surtidor. Las estaciones blancas rechazan pagarlo a ese precio y por eso restringen la oferta. En el país hay 1200 de estas estaciones y comercializan el 7% del volumen total del mercado.
Limitaciones
El presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio y Afines del Nordeste Argentino (Cesane), Faruk Jalaf, cuenta a este medio que Misiones fue la primera provincia del país en registrar problemas con los combustibles: “Hace tres meses que estamos con cupos, lo que se vende varía de acuerdo a la estación y a la petrolera. Y no es por la apertura de la frontera, porque recién se instrumentó hace un mes y el paso es total desde ayer. Hay falta de nafta y de gasoil por la fuerte recuperación de la economía en la provincia y ya preocupa a los turistas que hacen hasta 100 kilómetros para conseguir”.
Este año se produjo un fenómeno “muy interesante en la producción y demanda energética”, dice el ex secretario de Energía Jorge Lapeña, presidente del Instituto General Mosconi, quien cree que no fue “debidamente evaluado ni por las empresas; ni por el propio Gobierno”. Según el último informe del instituto de noviembre, la producción de crudo aumentó 2,7% interanual y en el mismo período la demanda de combustibles (gasoil y naftas) aumentó el 14,1%.
“Se han quedado cortos, porque deberían haber importado más petróleo para poder producir gasoil y naftas -añade Lapeña-. Hay un descalce entre producción petrolera y demanda, evidentemente hay un faltante que es el que se está viendo”. En los últimos 12 meses las importaciones de naftas y gasoil aumentaron, pero el ex funcionario insiste en que no alcanzan para abastecer la demanda por el “estancamiento” de la producción petrolera.
Por: Gabriela Origlia (La Nación). Título: El Estacionero


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